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Normas para la celebración interreligiosa

Encuentro Interreligioso

Allí donde existe la posibilidad de reunirnos todos los creyentes de las grandes religiones del mundo, monoteístas y no, para hablar con serenidad de la paz, es seguro que será un buen signo rezar juntos. Nuestros puntos de referencia y modelos para realizar esto, no deben ser Elías y los profetas de Baal (Cfr. 1 Re 18). Jesús mismo, reconoció al otro como hermano y hermana, buscó un campo común y fortaleció la fe y los derechos de uno y otro. Les ofrecemos, algunas sugerencias para preparar un encuentro multireligioso (o interreligioso), que han sido extraídos de las líneas guía para las parroquias y grupos de la Arquidiócesis de Melbourne en Australia, como una contribución a la promoción de las relaciones interreligiosas en general y preparar encuentros interconfesionales.

  1. Iniciativa: mientras los responsables civiles pueden promover un evento multireligioso, los representantes religiosos tienen la responsabilidad de su estructura y contenido. Dada esta premisa inicial, los responsables religiosos se mantendrán en el respeto a las intenciones de los promotores, a su rol legítimo. Debe mantenerse un equilibrio y ninguna de las partes, civil y religiosa, debe dominar. No podrá darse por lo tanto, un tiempo dedicado o un rol activo para alguno. La selección debe ser hecha con un espíritu de sabiduría y de servicio, para evitar que el encuentro sea de hecho contraproducente. Estos eventos pueden reunir también a cristianos de varias confesiones, en efecto, muchos encuentros multireligiosos parten de una base ecuménica.
  2. Lugar: cualquier lugar puede ser utilizado ya que un lugar se torna santo desde la espiritualidad de todos aquellos que lo utilizan. Tal vez puede ser mejor utilizar un lugar neutral, como una sala. Puede también ser posible, según quien organiza el evento, usar una mezquita, una sinagoga, una iglesia o un templo. Téngase cuidado con las imágenes, sean en pintura o efigie, pueden resultar ofensivas para algunos participantes.
  3. Tiempo: existen muchas festividades religiosas, por lo tanto, al planificar el encuentro, es importante encontrar un día oportuno para todos. Se aconseja de acordar la fecha y hora con los posibles participantes antes de hacer la invitación.
  4. Terminología: la palabra “culto” como las palabras “oración”, “Dios”, “fe”, “ministro”, etc. no son necesariamente aplicables en todas las tradiciones religiosas. Es oportuno dar preferencia a términos más generales y al mismo tiempo, las distinciones no deben ser confusas.
  5. Rito: un momento simbólico o ritual puede ser más expresivo que muchas palabras. Fuego y agua, flores y panes tienen un significado universal, así los participantes pueden asociar el propio significado al símbolo previsto y no se sienten vinculados a una sola interpretación.
  6. Hospitalidad: Como alimento la tradición hebraica requiere el kosher, la musulmana el halal. Los hindúes son vegetarianos. Algunos budistas tienen otras exigencias dietéticas y dan también mucha atención al tiempo de la comida. En síntesis los hábitos de los participantes, varían notablemente de nuestras exigencias alimenticias. Es mejor pedir consejo.
  7. Estructura del encuentro: Se puede proceder de muchas maneras. Las siguientes indicaciones siguen el modelo de la “Ceremonia por la paz y por la colaboración entre las religiones” tenida en la catedral de San Patricio en Melbourne el 11 de junio del 2000, en ocasión del gran jubileo.
  • Después de la acogida y los saludos se explica el motivo del encuentro.
  • En un cierto momento, se podría explicar que el estar juntos representantes de distintas confesiones religiosas, no implica el asentimiento de las mismas, los participantes pueden concordar o no y al mismo tiempo estar juntos en armonía y respeto recíproco.
  • Las varias tradiciones religiosas pueden dar su contribución específica con lecturas de textos sagrados, poesías, enseñanzas, etc.
  • Se pueden introducir textos musicales o simplemente música de diversas culturas.
  • Los periodos de silencio pueden ser introducidos periódicamente entre las varias intervenciones, en los cuales los participantes podrán hablar al propio corazón.
  • Algún representante religioso puede aportar algunas reflexiones apropiadas a la ocasión.
  • El término “oración” no es utilizado por todas las confesiones religiosas, sin embargo, las intenciones personales y específicas pueden ser concordadas precedentemente y expresadas durante el encuentro.

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