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Celebración eucaristica

Sugerencia litúrgica para la conmemoración del 35º aniversario  de San Francisco como “Patrono del Medio Ambiente”

Oración Inicial:

Dios, Padre nuestro, que has colocado todo el poder de la naturaleza y del trabajo bajo el control de los seres humanos. Haz que podamos llevar  el espíritu de Cristo y  todos nuestros esfuerzos en trabajar con nuestros hermanos y hermanas en una tarea común, estableciendo el verdadero amor y guiando nuestra creación a su perfecto cumplimiento  en el espíritu de San Francisco de Asís. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo…

 

Prima Lectura: Sabiduría 11, 21-26 ( lecturas alternativas: Génesis 9, 8-15 o  Génesis 2: 4-25]

Tu inmenso poder está siempre a tu disposición, ¿y quién puede resistir a la fuerza de tu brazo? El mundo entero es delante de ti como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra. Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan. Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado. ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado? Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida.

Salmo Responsorial: Salmo 104, 27-30

R. ¡Renueva Oh Señor, la faz de la tierra!

Todos esperan de ti
que a su tiempo les des su alimento.
Tú les das,
y ellos la recogen; R.

abres tu mano,
y quedan saciados.
Si escondes tu rostro,
se espantan; R.

si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Pero si envías tu aliento,
son creados, y renuevas la faz de la tierra. R.

Evangelio: Lc 12,22-32 (alternativa: Mateo 6:26-29, Juan 1:1-5)

Después dijo a sus discípulos: «Por eso les digo: No se inquieten por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. Porque la vida vale más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosecha, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que los pájaros! ¿Y quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un instante al tiempo de su vida? Si aún las cosas más pequeñas superan sus fuerzas, ¿por qué se inquietan por las otras? Fíjense en los lirios: no hilan ni tejen; sin embargo, les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! Tampoco tienen que preocuparse por lo que van a comer o beber; no se inquieten, porque son los paganos de este mundo los que van detrás de esas cosas. El Padre sabe que ustedes las necesitan. Busquen más bien su Reino, y lo demás se les dará por añadidura. No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.

Ofertorio:

Dios, Padre nuestro, tu proporcionas toda clase de alimento a la raza humana  para que tenga fuerza y, con la Eucaristía la renuevas; te ofrecemos estos dones para que siempre tengamos la salud del cuerpo y del espíritu. Te lo ofrecemos por medio de Cristo, nuestro Señor.

Prefacio: (5º Domingo del tiempo ordinario)

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones;
y formaste al ser humano a tu imagen y semejanza:
para que siendo responsable de un mundo portentoso, en tu nombre
guiara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras,
en todo momento te alabara. Por Cristo Señor nuestro.
A quien alaban los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, aclamando….

Oración Final:

Señor que la Sagrada Eucaristía que hemos celebrado nos ayude a imitar el amor de los apóstoles y el espíritu de paz de nuestro padre Francisco. Haz que vivamos en paz y en justicia con nuestros hermanos y hermanas y, en armonía con tu creación. Que compartamos todos los bienes que recibimos de tu amor para beneficio de toda la humanidad.

Te lo pedimos por medio de Cristo, nuestro Señor.

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